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Un pulpo que agonizaba de hambre fue encerado en un acuario por muchísimo tiempo. Una pálida luz se filtraba a través del vidrio y se difundía tristemente en la densa sombra de una roca. Todo el mundo se olvidó de este lóbrego acuario. Era de suponerse que el pulpo debía estar muerto y sólo podía verse el agua podrida iluminada apenas por la luz del crepúsculo. Cuando ya no tenía tentáculos empezó a devorar poco a poco sus entrañas, una parte tras otra. En esta forma el pulpo terminó comiéndose todo su cuerpo, su piel, su cerebro, su estómago, absolutamente todo. Una mañana llegó el celador, miró dentro del acuario y sólo vio el agua sombría y las algas ondulantes. El pulpo había virtualmente desaparecido. Pero el pulpo no había muerto. Aún estaba vivo en ese acuario mustio y abandonado. Por espacio de siglos, tal vez eternamente, continuaba viva allí una criatura invisible, presa de horrenda escasez e insatisfacción.
Sakutaro Jaguiwara
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4 comentarios
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Buen dia!!
un pulpo muy humano. Que tengas buen día!!!
bss
ohhh..
Parecia una historia muy triste, pero la verdad es que no.. es super sentimental pero no triste..
Es precioso ;)
Me ha gustado muchisimo la historia que nos has peusto por aqui, asi que muchisimas gracias!